Por favor escuchar la canción a medida que se lee el texto.
El día de hoy me reuní con toda mi familia para celebrar el cumpleaños de mi papá. Todos estaban felices, sonreían, cantaban y se burlaban sin piedad del que diera papaya, abuelita queremos tinto, ponga tango y que los cumplas feliz muy feliz, deseamos todos en esta reunión. Al lado del comedor, muy callado, estaba mi abuelo quien el día de ayer ingresó a un asilo para ancianos; no sé porque la noticia me afectó tanto que la oprimí como si no hubiera pasado, pero cuando lo vi en esa silla de ruedas, mirando al vacío y cantando las canciones de Carlos Gardel, a decir verdad, no pude evitar sentirme un poco enojada con aquella nostalgia que lo tenía tan absorto. Mi papá se sentó a jugar ajedrez con él; mi abuelo estaba a punto de perder la partida, Jaque mate, dame un vino, no papá no puedes tomar, "adiós muchachos, compañeros de mi vida..."
Mi abuelo miró el tablero de ajedrez, se quedó en total silencio, miró a mi papá y una lágrima tan gruesa como su vida entera se deslizó, lento, por su mejilla ¿En qué estaba pensando? No, no nos dijo nada, miró el tablero de ajedrez y siguió jugando. Le dije a mi papá que la vida era terrible, me fui a otra habitación, no me jodan la vida,me vi en un espejo y oprimí nuevamente lo que sentí. Mi abuelo dijo que quería irse, mi abuela lo miró con aire lastimoso y le ofreció un vino, le sirvió una copa y el la bebió con una rapidez tal que todos nos reímos al ver su ansiedad cuando de alcohol se trataba; él cogió la botella cuando mi abuela volteó y quiso servirse una copa más, papá, no puedes tomar, ahora le vuelve a dar algo, van a decir que lo mandamos enfermo,"Adiós muchachos, ya me voy y me resigno..."
Nos vamos, suban el abuelo al carro, con cuidado, abuelo, trate de mover los pies, hoy se mueve más, así, muy bien. Mi papá, mi hermana y yo, subimos con el abuelo y emprendimos camino hacía el asilo; el abuelo estaba callado, como siempre, la verdad es que casi nunca le entendía cuando hablaba, llevaba unas hojuelas y el tablero de ajedrez bajo el brazo y con el otro sostenía el bastón. "Ya no sé jugar ajedrez, se me olvidó" dijo él con un tono diferente, era como si ya no se esforzara siquiera por hablar. Mi papá me llevó primero a mi casa, chao abuelito, te amo. Apenas respondió, no me jodan la vida, qué terrible, que inminente "Dos lágrimas sinceras derramo en mi partida por la barra querida que nunca me olvidó y al darles, mis amigos, mi adiós postrero,les doy con toda mi alma mi bendición..."
