domingo, 18 de septiembre de 2016

La belleza del olvido.


Por favor escuchar la canción a medida que se lee el texto. 

En esta entrada, bastante autobiográfica, quiero expresar, por medio de un relato, la belleza del olvido; el hecho de olvidar las palabras, lo que antes hacíamos y, además, la bella imposibilidad de hablar que llega con la edad:

El día de hoy me reuní con toda mi familia para celebrar el cumpleaños de mi papá. Todos estaban felices, sonreían, cantaban y se burlaban sin piedad del que diera papaya, abuelita queremos tinto, ponga tango y que los cumplas feliz muy feliz, deseamos todos en esta reunión. Al lado del comedor, muy callado, estaba mi abuelo quien el día de ayer ingresó a un asilo para ancianos; no sé porque la noticia me afectó tanto que la oprimí como si no hubiera pasado, pero cuando lo vi en esa silla de ruedas, mirando al vacío y cantando las canciones de Carlos Gardel, a decir verdad, no pude evitar sentirme un poco enojada con aquella nostalgia que lo tenía tan absorto. Mi papá se sentó a jugar ajedrez con él; mi abuelo estaba a punto de perder la partida, Jaque mate, dame un vino, no papá no puedes tomar, "adiós muchachos, compañeros de mi vida..."

Mi abuelo miró el tablero de ajedrez, se quedó en total silencio, miró a mi papá y una lágrima tan gruesa como su vida entera se deslizó, lento, por su mejilla ¿En qué estaba pensando? No, no nos dijo nada, miró el tablero de ajedrez y siguió jugando. Le dije a mi papá que la vida era terrible, me fui a otra habitación, no me jodan la vida,me vi en un espejo y oprimí nuevamente lo que sentí. Mi abuelo dijo que quería irse, mi abuela lo miró con aire lastimoso y le ofreció un vino, le sirvió una copa y el la bebió con una rapidez tal que todos nos reímos al ver su ansiedad cuando de alcohol se trataba; él cogió la botella cuando mi abuela volteó y quiso servirse una copa más, papá, no puedes tomar, ahora le vuelve a dar algo, van a decir que lo mandamos enfermo,"Adiós muchachos, ya me voy y me resigno..."

Nos vamos, suban el abuelo al carro, con cuidado, abuelo, trate de mover los pies, hoy se mueve más, así, muy bien. Mi papá, mi hermana y yo, subimos con el abuelo  y emprendimos camino hacía el asilo; el abuelo estaba callado, como siempre, la verdad es que casi nunca le entendía cuando hablaba, llevaba unas hojuelas y el tablero de ajedrez bajo el brazo y con el otro sostenía el bastón. "Ya no sé jugar ajedrez, se me olvidó" dijo él con un tono diferente, era como si ya no se esforzara siquiera por hablar. Mi papá me llevó primero a mi casa, chao abuelito, te amo. Apenas respondió, no me jodan la vida, qué terrible, que inminente "Dos lágrimas sinceras derramo en mi partida por la barra querida que nunca me olvidó y al darles, mis amigos, mi adiós postrero,les doy con toda mi alma mi bendición..."






Instrucciones para lavarse los dientes.

Si usted es de esas personas que piensa en lavar sus dientes tres veces al día, y luego de cada comida, por miedo a que otros sientan el olor que realmente proviene de su jeta, este manual es para usted:

Primero mire al espejo y deje al descubierto todos sus dientes con una mueca de “sssss” y proceda a analizar el estado de sus dientes, posiblemente amarillento, o consumidos por la placa bacteriana según sea el caso. Si usted ya es mueco ¿por qué insiste?

Si desea puede pasar unos minutos mirando el sin sentido en su rostro o haga muecas al azar, siempre es bueno saber qué tan feo se puede llegar a ser con semejantes facciones.
Al terminar dicha iniciación, tome su cepillo de dientes con la mano que usted quiera y la pasta dental con la otra, o ambas manos pueden tomar la pasta de dientes, depende de cuanta pasta le quede. 

Puede presionar el dentífrico desde la parte de superior o si usted es de esas personas que prefiere pensar en aquellas pequeñeces que le podrían complicar la vida, saque la crema dental desde abajo, esto le evitará futuras furias matutinas.

Ponga la pasta dental en el cepillo, moje el cepillo y lave sus dientes de manera violenta en cada rincón para que pueda sacar hasta el último pedacito de comida que tenía o puede cantar una canción mientras se los lava.


Finalmente, enjuague con agua o con enjuague bucal y puede tirar el cepillo en cualquier parte del lava manos o su usted prefiere déjelo en un vaso y revise que no queden residuos de crema dental por ahí o simplemente no se lave los dientes, sea honesto, que todos le huelan la jeta como realmente es.