Que no sienta nada, que me desvanezca en el papel
Que los recuerdos no lleguen a mi habitación
Y me asesinen silenciosamente al ritmo de la nostalgia.
Que no suene la canción triste de los días
Que no me quiten el mareo de subsistir
Porque la vida parece una canción violenta
Y el piano se hace cada vez más tenue, más fúnebre.
El recuerdo y la nostalgia asedian el presente
Hacen de la experiencia algo maligno e inservible
¿Para qué seguir si no está él?
¿Para qué vivir si el alma ya no nos pertenece?
Los recuerdos se marchan
Son soldados que regresan a la patria
Pero el corazón ya no late
Y ya no tiene sentido habitar el cuerpo
Sin él, ya nada tiene sentido.