El diccionario de la real academia española define la hermandad como: "Amistad íntima, unión de voluntades." si meditáramos un poco acerca de lo que en realidad construimos con el autor al que leemos, podríamos llegar todos a afirmar que, en efecto, lo que se construye es una relación íntima en la que leemos con ansiedad o desagrado lo que el otro nos ofrece; sin embargo, el autor nos ofrece sus palabras sin interés alguno en nuestra opinión o en nuestras sensaciones. El simplemente se libera de eso que le acosaba al momento de escribir y punto.
Ahora bien, al comprender esa posible unión de voluntades, esa amistad o enemistad intima que generamos con un autor, ¿no podríamos también pensar que pertenecemos a una comunidad lectora que acoge al otro que lee con cierta hermandad? Milan Kundera habla de esta hermandad secreta que sentimos aquellos que cargamos un libro en nuestro bolso o bajo nuestro regazo como si cargáramos esa marca personal que nos podría definir un poco al leer el título del texto que devoramos impetuosamente con los ojos:
"El libro era para Teresa la contraseña de una hermandad secreta. Para defenderse del mundo de la zafiedad que la rodeaba, tenía una sola arma: los libros que le prestaban en la biblioteca municipal. [...] Le brindaban la posibilidad de una huida imaginaria de una vida que no le satisfacía, pero también tenía importancia para ella en tanto objetos: le gustaba pasear por la calle llevándolos bajo el brazo. Tenían para ella el mismo significado que un bastón elegante para un dandi del siglo pasado. La diferenciaban de los demás."
-La insoportable levedad del ser, página 55.
¿Acaso no tratamos de leer el título del texto que lee un muchacho en el metro solo para tratar de descifrarlo un poco? Sí leemos, observamos. Si hemos tenido una relación intima con la literatura es porque hemos comprendido que el mundo es más que simples sucesos, es porque hemos inyectado en las venas el veneno de la narrativa, de la melancolía y de la trascendencia.
La literatura suele romper las estructuras del pensamiento, por eso hablar con alguien que lee literatura nos atrapa tanto, de tal manera que se hace inevitable lanzar la frase de cajón: "Vamos a tomarnos un café y charlamos." tenemos esa ferviente necesidad de saber cómo ve el otro lo que nosotros vemos, sentirnos identificados, destruir los esquemas ¿no es hermoso ver que una obra o un autor puede generar odio y pasión dependiendo del lector? La literatura es vida y está viva, por eso nos configuramos como miembros de una comunidad escogida y nos rebuscamos entre las gentes como discípulos secretos que se reúnen en lugares recónditos, como un café en el que suena la música que de manera inminente evoca la nostalgia.
En cuanto a la forma del texto puedo sugerirte que en la penúltima línea del primer párrafo la palabra "El" lleva tilde, puesto que hace referencia al sujeto de la oración.
ResponderEliminarEn cuanto al contenido, me parece un texto interesante porque reflejas, desde tu experiencia, los motivos que te incitan a leer; de verdad el texto es una manera de crear necesidad sobre la lectura.