Hace un tiempo, mientras hablaba con alguien a quien aprecio bastante, decidimos escribir un tratado sobre la escritura; sin embargo, esto de manera inevitable nos llevó a hablar de la lectura. Recuerdo de manera latente algo que pensé mientras escribíamos y es que, la lectura nos permite de cierta manera sentir que no estamos tan solos en el mundo. Aquí un ejemplo:
"Me veo obligado ya a admitir que la ansiedad es mi estado genuino, ocasionalmente interrumpido por el trabajo, el placer, la melancolía o la desesperación"
C.Connoly
Esta cita se encuentra en los diarios de Alejandra Pizarnik y a este epígrafe le preceden estos pensamientos de ella que, de manera hermosa, calaron en mí y me hicieron entender que alguien, en una época diferente a la mía y en otras circunstancias, sentía exactamente lo que yo siento hoy:
"Luz de la mañana embebida en los ruidos cotidianos. Los ojos vueltos del sueño perciben asustados aún la realidad que los sacude. Siento mi despertar como una adhesión de una hoja a su árbol, como mi volver a pegarme a la rama que agitará arbitrariamente. Silencio de hoja matutina sin voz para sollozar la infamia de su inepcia [...] Encuentro prodigioso con los momentos de mi vida. Hallo una continuidad confabulada para llevarme a la individualidad más estricta. Mis años aumentan en proporción a las lágrimas. Cada día agrega nuevas lágrimas a la síntesis de mi ser temporal. Lágrimas que son benéficas...
Pienso en mi neurosis. La odio porque no me permite pensar coherentemente. Acepto las angustias..."
Yo respondo a esto: muchísimas veces. La lectura es ese acto de complicidad con el autor, ese saber que no somos los únicos que sonreímos con las mismas metáforas y, finalmente, saber que no somos los únicos que hemos querido usar la literatura como ese umbral de liberación, en el que las palabras se convierten en la misma sangre que nos brota de los dedos con los que escribimos, con tanto ímpetu, con el fin de dejar en el papel la desgarradura del alma.
Sólamente se puede escribir algo así desde la pasión. Es eso lo que mueve a una persona a leerse un libro, no por decodificar signos sino por darle un sentido a nuestra existencia.
ResponderEliminarMe encanta la manera como conectas las ideas; son como un gancho que me atrapa y me hace volver hacia ellas para releerlas y releerlas...