"Esto no es lo tuyo, deberías tratar con algo más" ¿Por qué se le dice esto a alguien? ¿acaso la profesora Beatriz, quien dirigía la lúdica de teatro en el colegio, no pudo darse cuenta de que con esta frase destruyó por completo mi capacidad de hablar en público?
"Me llamo Tatiana" dije, y de inmediato vi en la cara de la profesora Beatriz un desacuerdo tal que le proporcionó a mis rodillas un temblor incesante en el que tambaleaban mis pensamientos: "es la audición, Tatiana. Te tiraste en todo, Tatiana..." no pude articular más palabras, me senté y todos se me quedaron viendo con cara de: "¿para qué vino? ¿se equivocaría de lúdica?" y fue allí en ese momento en el que la profesora lanzó tan aterradora frase con la que me fui caminando hasta mi salón de segundo B, pensando a qué lúdica podía entrar si no era buena para absolutamente nada. Al final opté por entrar a la lúdica de tecnología para pasar el tiempo jugando; a decir verdad, tenía talento para el dibujo pero mi profesora de artística parecía un nomo gafufo con voz extremadamente gruesa y espeluznante, no soportaba ninguno de sus regaños y siempre me daban ganas de llorar.
Cuando mi mamá iba por las notas, en el colegio, le decían que yo era callada en demasía y que por tanto, no podían ayudarme mucho con mis notas que siempre fueron aceptables. Cuando me daba por hablar, curiosamente, lo hacía llena de ira, por lo cual no era muy agradable y mis compañeras del colegio El Carmelo solo decían: "¡Habló! hasta que por fin le conocimos la voz..."
Cuando cursaba el grado noveno, al sentirme tan encerrada en el mismo colegio por nueve años, decidí que las cosas iban a cambiar y que otro colegio era mi oportunidad para dignarme a hablar con las personas, y así fue. Cuando ingresé a la Normal Superior me convertí en una persona que hablaba bastante, a decir, nada interesante a los oídos de mis compañeros, pero hablaba y eso me gustaba.
Ahora que me encuentro en la Universidad he aprendido algo muy valioso; he aprendido a hablar menos y a escuchar más. Mis primeros semestres fueron testigos de mi impulsividad e imprudencia que más tarde se vieron refrenados por los libros que leía, los cuales me daban bofetadas todo el tiempo diciendo: "¡no sabes nada!" Entonces decidí callar y esperar con paciencia para obtener convicción de mis saberes al refrenar la emoción de las palabras que, muchas veces, actúan en nuestra contra. Amo las palabras, pero he aprendido que son escasas a la hora de sentir y describir una realidad que nos sobrepasa.

Los párrafos del texto están bien estructurados y son congruentes con lo que se quiere expresar. Tengo una duda, lo digo desde mi ignorancia, pero ¿por qué hay unos párrafos bien separados y otros no? porque por la forma del texto parece que lo hizo con un fin.
ResponderEliminarPor otro lado, el texto delata una experiencia íntima, propia, que establece una dualidad entre lo que se era antes y lo que se es ahora; plasmar esos sentimientos en la escritura, refleja en este caso, liberación. Muchas gracias por ese texto, al leerlo me sentí tan identificada que pensé en lo bonito que es leer y encontrarse con una persona que ha vivido y sufrido lo mismo que yo.